jueves, 26 de abril de 2007

Magia en la red

Agazapadas tras los píxeles de nuestras pantallas, escondidas tras el lenguaje html, existen las hadas y los duendes. En este e-mundo fantástico, donde todo puede ocurrir, y donde personajes sin rostro pero de todas las razas y culturas, cohabitamos; aguardan pacientemente nuestra llegada.

Pero shhhhh... no habléis demasiado alto, pueden oírnos y huir.

Yo tengo la gran suerte de conocer algunas/os de ellas/os, desde hace ya varios años. Me siento muy afortunada por ello, y hoy, quiero compartir con vosotros el secreto de sus nombres.

Alassea, Melisande, Sombra y Moyra, son cuatro escurridizas y bellas hadas. Cuatro seres mágicos que podéis encontrar en el site: http://www.autorasenlasombra.com/. Allí también hay duendecillos, traviesos e inquietos: como Amazona, Tricia, Alice_Soy o Endora. E incluso, apacibles y amistosas ninfas como Helpomene, lambroa, mcarmen, Teresa C, y muchas más.

Ross es otra de las hadas que habita en http://www.elrinconromantico.com/, acompañada por magníficas ninfas que ayudan a hacer realidad el sueño de muchos, aunque me consta que también encontrarás duendes de increíble valor.

Todas, compartirán su tiempo y sus conocimientos con aquellas que lo deseéis, sólo hay que saber convivir y guardar el sano equilibrio entre la amistad y el respeto.

Os contaré un secreto: desde que las conozco, siento que la suerte me acompaña.

2 comentarios:

Melisande dijo...

La amistad es algo dificil de encontrar, y mucho más lo es de conservar. A veces las envidias personales y la dejadez hacen que esas amistades que parecen tener futuro mueran, algo que nunca ha pasado con nuestra amistad, me siento contenta de haberte conocido y de ser tu amiga... te quiero¡

Sofía dijo...

Leyendo el Blog me acabo de sentir como el calvo de la lotería de Navidad.
Bromas a parte suscribo, y sin que sirva de precedente, las palabras de Melisande: la amistad es algo difícil de encontrar y mucho más de conservar.
Reina, creo que tienes ninfas, duendes y hadas hasta que ten canser que, espero, sea NUNCA

Sofía